CAPÍTULO 37 Esa noche todos se retiraron a sus habitaciones con el real pensamiento de que debían actuar cuanto antes para no perder el rastro. Cuando Ángel estuvo en su habitación, el peso de todo lo que había pasado aún le cruzaba por la mente, ya que para él esa noche tenía pensado hablar con Neriam sobre lo que había pasado entre ellos. Pero, gracias a los acontecimientos, no pudo hacerlo. Paralelamente, Ángel y Aron estaban en el mismo pensamiento de aclarar sus sentimientos, pero ninguno pudo hacerlo. Neriam entró a su habitación y sentía tanto pesar. Dolor, ira y, lo más importante, debía controlar cada emoción para que no la consumiera. —Lo que hicieron fue para hacerme perder el control, mi amor, pero no lo van a lograr —dijo Neriam, sosteniendo el collar que tenía en su

