41 Uno pensaría que, puesto que estamos en su hábitat natural, el lugar estaría repleto de sombras. Pero todas deben estar escondidas, porque no podemos encontrar ninguna. He visto más sombras en Palo Alto que aquí. Una columna de humo n***o se eleva en el horizonte del infierno por encima de las ruinas de una ciudad. Camino hacia las rocas cerca de la arena del desierto y me pregunto qué tan lejos estará la ciudad más cercana. Siento una extraña necesidad de ver las ruinas. Me parece que podrían ser una muestra de lo que será mi mundo un día si los ángeles no se van. —¡Detente! —me grita uno de los Vigilantes justo cuando estoy a punto de pisar la arena. Una mano surge de la arena y me atrapa por el tobillo. Grito e intento liberar mi pie. Pateo la mano con fuerza, pero me hace perde

