—Padre, Madre... llegaron sin avisar —dije. —Hijo, ¿Dónde está ella? —se veían muy ansiosos al preguntar por Jess mi esposa. —Ayer la vieron, ¿Por qué preguntan de nuevo por ella? —Insistí en saber sobre su actitud ansiosa. —¿Acaso no fuiste partícipe de su, ... este de la manifestación que tuvo? —Si. Vi eso, pero realmente no sé que fue todo eso —dije sin tanto entusiasmo. —Querido hijo, ¿por qué actúas como si ignoraras la fuerza de esa historia que nos envuelve? —resopla mi padre aturdido por mi actitud poco cooperador. —Yo no logro ver mas allá de lo que quiero ver en mi esposa, y es que desde que la vi, ella me encantó —Explico mi situación sentimental. Quiero que ellos sepan que ninguna leyenda me está incentivando a querer a Jess conmigo, si no que la quiero por ser ella. —P

