En la sala VIP el sonido de la música es más suave, porque el ruido de sus respiraciones y el golpe generado por sus pelvis al chocar con fuerza, completan el ambiente. Rocco se gira y se sienta sobre el sofá, llevándose a Caterina con él, que perdida en el deseo y con los ojos dilatados, se sienta a horcajadas sobre él, orgullosa de su desnudez. Toma la cara de Rocco con las dos manos y se desliza por su pene, grande, erecto y dispuesto. Se apodera de su boca e igual que él, siente que solo ella puede tenerlo y poseerlo. Rocco es solo suyo. —Nadie puede tocarte o disfrutar de tu cuerpo, de tu boca y ni de tu pene — dice mientras vuelve a bajar y a tragárselo entero en su interior y se apodera de su boca con mucha más violencia y salvajismo. — Eres solo, mío — Su voz sale ronca y baja

