Caterina observa a la mujer de Enzo que se mantiene alejada del féretro y, después de la superactuación de Rocco, le parecen impresionantes las bobadas que se deben respetar. Se mueve, inquieta y algo llama su atención. Cerca al lugar donde descienden el féretro, puede ver una foto de Enzo y entonces lo recuerda; era el hombre que se encontraba en el apartamento de Matteo. —¡No puede ser! — susurra. No conocía al hombre, lo vio solo durante algunos minutos en casa de Matteo, pero ese solo hecho la hace sentir más tristeza. —¡Nos vamos! — murmura Bianca. —¿Qué? Pero, ¿por qué? Deberíamos quedarnos hasta el final. —He dicho que nos vamos. — Bianca rompe su posición y frente a la viuda hace una pequeña inclinación y las mujeres parecen bajar mucho más la cabeza. Caterina la sigue, s

