Los Lo Sparto, hicieron muy bien su jugada, en el momento en el que nació Isabella la prima de Caterina, la prometieron a Rocco y dejaron a Gianluca fuera del juego, sin una prometida, pero al final, había sido Rocco quien había osado poner sus garras en su mujer, así que esperaba que la dejase tranquila o no tendría ningún problema en declararle la guerra, aunque fuera el jefe de un clan de la Cosa Nostra. —No voy a casarme contigo. — Caterina intenta encogerse cuando él se acerca a la cama, jugando todavía con la navaja. —No eres el jefe de esta familia, quiero hablar con tu padre. Enseguida se sienta sobre la cama y Caterina abre los ojos, impresionada al observar el tono verde gris de los suyos. Su mirada es como la de un felino, astuta, calculada, fría. Gianluca pasa con delicadez

