Capítulo 7: Las confesiones.
Naomi
-Puedo manejar esto, gracias Harry.- Hace un puchero, me encanta cuando hace pucheros y tomo la mano de Zión.
Caminamos hacia un salón de la casa que aparenta ser una pista de baile y como esta una canción lenta y bailamos algo pegados. Estoy agradecida de que sea una canción suave y no música urbana ya que mis padres nunca me enseñaron a bailar otro género de música.
Zión toma mi mano izquierda, su mano derecha está en mi cintura y mi otra mano está en su hombro derecho. De pronto hace que me pegue a él. Puedo sentir su pecho contra el mío.
-Oye perdóname por besarte sin tu permiso eso no lo hago con nadie pero no me podía contener.- Dice a mi oído.
-Tranquilo, solo respétame y no tendremos problemas.- Al decirlo siento un alivio.
-Pero…sabes me gustó mucho tu beso no sabía que un beso podría estar tan cargado de pasión.- Susurro a su oído lo que hace que él se erice.
-¿Tú…tú lo sentiste?.-Tartamudea al decirlo. Me alejo un poco de él para ver su rostro que está totalmente enrojecido.
-Claro que lo sentí puedo decir que eres el primero en besarme así.- Siento como mis orejas se prenden en llamas y mis mejillas queman. Es primera vez que me le insinuó a alguien.
-¿Puedo besarte otra vez?.- Me pregunta cauteloso.
-Pero con una condición. No te enamores de mí, mi corazón no le pertenece a nadie más que a mí.- Le advierto aunque todos los chicos están guapos pero el que se atrevió fue él así que por eso le doy otra oportunidad.
-Me comprometo.- Lo dice muy seguro.
Así que despego mi cabeza de su hombro, lo miro y siento la calidez de sus manos pasándose a las mías, un breve perfume masculino pasa por mi nariz que se hace más fuerte a medida que me acerco a su rostro, una tensión crece entre nosotros ya que lo hago despacio. Pero él no aprende a ser paciente y estampa sus labios con los míos el hecho me sorprende un poco pero me gusta. Siento la suavidad de sus labios acariciando los míos, lentamente devorándome los labios degusto un leve sabor a vino lo que es delicioso, su lengua pide permiso para juguetear con la mía. Pero…
-No puedo.- Volteo la cabeza bruscamente.
-¿Qué no puedes?.- Me pregunta decepcionado.
-Te puedo enseñar, si me lo permites.- Con un tono de picardía le veo los ojos y hay pasión.
-Besar con lengua. Jamás lo hecho.- Le soy honesta.
-¿No te importa?.- Pregunto inocente.
-No me importa, solo quiero saborearte.- Lo último lo susurra en mi oído lo que hace que encienda en llamas.
---> Ah cabrón, menos mal que me cepille los dientes antes de venir o si no imagínate el sabor a cebolla en mi boca seria impresionante. Lo digo para mis adentros.
-Solo si no te import…mmm.- La paciencia es un factor importante en la personalidad y puedo deducir que este chico tiene cero paciencias. Antes de besarme siento como alguien me quema con la mirada pero a eso le doy la menor de las importancias.
Me beso encontrando esa intensidad que teníamos antes, acariciando su lengua con mi labio inferior le permito que eduque mi lengua lo que no me esperaba es que este sea un buen maestro. Acaricia su lengua con la suya, acaricia mi paladar es una sensación indescriptible. Cada acaricia, cada mordida es un sentimiento indescriptible y seductora. Mordiendo mi labio inferior sella la enseñanza que me acaba de dar. Sosteniendo mi quijada con sus manos me susurra…
-Jamás me había sentido tan complacido con nada más un beso. Enseñarte fue una buena decisión.- Decidido seguimos bailando lentamente hasta que termina la canción y me besa la mano en forma de gratitud.
Nos llegamos hasta el Team y puedo sentir que Harry está furioso pero lo oculta muy bien. A parte de eso el Team está relajado.
Charlamos un rato más, me cuentas cosas muy personales de ellos, también hago lo mismo pero me limito a la información.
--->No puedo seguir torturando a Harry, voy a decirle que nos vamos. También ya hay personas que se han ido.
-Harry nos podemos retirar.- Susurro a su oído con cautela.
-Por supuesto.- Aclarando su garganta dice algunas cosas que no entiendo porque tengo sueño y no he bebido nada.
Nos disponemos a caminar ese lugar no queda muy lejos de aquí y la calles son seguras por eso no pido un taxi.
-Oye Harry ¿Te sucede algo?.- Pregunto.
-Eh… no.- Niega.
-Seguro es que te siento furioso, por favor dime. Me preocupas.-
Me besa apasionadamente como la quería hacer esta mañana, lo permito porque lo está haciendo bien, no mejor que Zión pero se está esforzando, con caricias bruscas y a la vez dulces me arrebata por completo mordiendo su labio inferior, paso mi lengua por su labio inferior, lo que él entiende, acaricia su lengua con la mía, lentamente, se pasea por mi paladar, para finalmente chuparse mi labio inferior y acabándolo de morder ferozmente. Wow este hombre…
-Besa sensacionalmente.- Lo que hace que su ego crezca porque casi de un suspiro sale la verdad de sus labios.
-Estoy realmente furioso porque Zión te besó con si fueras su novia, también estoy enojado conmigo mismo porque no te protegí como lo prometí. Perdóname Nao…-
-Shh… (Pongo mi debo índice sobre sus labios)… no hace falta todo lo que paso es porque yo lo permití, cómo pudiste saborearme no he tomado alcohol pero tú si no te culpes tanto un beso es un beso eso no hace que yo me enamore de alguien rápidamente se cuidar de mí.- Lo relajo con mis palabras y lo beso de nuevo.
Sus labios pueden estar algo fríos por el vino que a tomando pero eso no quita lo buen besador que es. Cada vez sus labios acarician los míos piden más, sus labios son muy suaves y seductores que me dejan sin aliento.
Él no me suelta.
-Harry, por favor suéltame.- Le riño.
-No.- Respuesta corta.
-Mmm… ¿con qué así son las cosas?, entonces cárgame.-De verdad no quiero caminar. Él asiente y me levanta como recién casados. Puedo sentir sus fuertes brazos cargando mis piernas. Sosteniéndome de su cuello le susurro…
-Por favor no te enamores de mí. Mi corazón no le pertenece a nadie más que a mí.- Le indico.
No me hace caso y sigue caminando.
--- --- ---
-¡Llegamos!.-Exclama cansado.
-Gracias, Harry pos cargarme hasta mi habitación.- La abrazo en forma de gratitud.
-No me abraces, bésame.- Me riñe.
-¿¡Qué!?.-
Me besa inesperadamente, nuestros labios se encuentran de nuevo, desconsoladamente me acarician demostrándome cosas que no quiero, sus labios son muy deliciosos y más con ese ligero sabor a vino. Su lengua acaricia mis labios, me atreví a morderle la lengua.
-Mmm…- Es lo único que puede articular.
--->¿A caso es masoquista este hombre?
Chupándole y después mordiéndole el labio inferior me separo de él y para mi sorpresa me susurra.
-No te puedo prometer no enamorarme de ti, porque desde que choque contigo eres exactamente la mujer que yo había soñado desde hace mucho tiempo.- Con tono ronco me eriza la piel.
-Oye por favor no te enamores de mí, no me puedo enamorar de nadie, como te he dicho antes mi corazón es mío y de nadie más.- Le aclaro.
-No importa cuánto me rechaces, pero si es de conquistarte todos los días, lo haré.- Determinado me besa la frente y se va a su habitación.
--->¿Cómo le explico a estos hombre de que me parecen sexys pero no siento nada por ellos?