El día se esforzó en despertarla, ya que el sol se posó en sus ojos. Eran las seis de la mañana cuando recordó todo lo sucedido. Su desnudez y las marcas de su cuerpo demostraban lo que vivieron. Sonrió y se abrazó más a él, pero luego recordó lo que podría suceder si se quedaba más tiempo así por más que eso era lo que más quería, pero no le podían dar la espalda a la realidad. Dio un fuerte suspiro, se vistió, se acomodó y se limpió. Preparó el desayuno y lo despertó con un beso. —No hay mejor manera de despertar que esta. —Tratando de abrir los ojos poco a poco, acostumbrándose a los rayos del sol. —Lo mismo pensé yo al despertar abrazada a ti. Él acarició su rostro mientras ella acomodaba el desayuno en su regazo. —Vera, quiero que sepas que todo lo que pasó ayer fue lo mejor que

