- Entonces -llamo su atención impaciente-, ¿qué es lo que tienes por decir? –Le pregunto a Gerónimo viéndolo tomar un sorbo del vaso que Leroy le entregó-. - ¿No hay problema que hable delante de todos ellos? –pregunta señalando el área donde están sentados todos los que siempre nos acompañan-. - No, somos la misma gente, además lo que quieras decir seguro nos afectara a todos –Le digo mirando a Iliang que se acerca a mí-. - Debí haberte contado esto hace años –comienza a hablar mirando a Iliang-, pero las circunstancias no lo permitieron, además que nunca imaginé que la vida nos fuera a dar un vuelco tan tremendo –hace una pausa-, ni sé por dónde comenzar. - Seguro en tu cuento hay una parte dolorosa, pues para haber ocultado lo que sea me vas a decir dur

