Llegamos a la casa de los padres de Antonella, como era de esperarlo fuimos recibidos nuevamente en forma brusca por los hombres que custodian la casa. Entiendo que solo lo hacen como medida de protección, pero al ver quiénes somos pienso deberían moderar un poco su forma de reaccionar. - Llama a tu jefe -le ordena Gelys a uno d ellos, al parecer la paciencia no es una de sus virtudes en estos días, y el odio que siente le sale a flor de piel-. - ¿Quiénes se supone son ustedes? -pregunta el escolta-. - Déjate de pendejadas que tu me viste el día que vine a hablar con Antonella, deja la payasada y anda a buscar a Roberto -le contesta Gelys con cierta familiaridad-. - Cónchale veo que subiste de nivel en la familia, ahora hasta tuteas al viejito -le digo en t

