Fastidiado, le hago caso a Anthoni y contesto el dichoso aparato pese a no saber quién pudiera estar llamando. - Aleskey Sánchez, te habla Mac Levesque, el líder de la organización de Canadá –escucho que me hablan del otro lado de la línea telefónica-. - ¿Cómo le va? –Le saludo sorprendido-, ¿a qué debo su llamada? - ¿Recuerda que le dije que llamaría por petición que le hizo el mexicano el día de la reunión? –me dice atropellando las palabras en su intento por pronunciar bien el idioma español-. - Sí, sí, claro que recuerdo, pero pensé que era puro protocolo –Le digo con sinceridad-. - Pues se equivocó conmigo, señor Sánchez, no hablo por apariencia –dice en tono de ofendido-, le llamo porque no estoy de acuerdo con la forma del mexicano de resolver las

