La tarde transcurrió en un abrir y cerrar de ojos. Para mi sorpresa Altair hizo todo cuanto le pedí sin protestar ni hacer alguno de sus comentarios mordaces con tal de llevarme la contraria. Agradezco que por lo menos hoy haya colaborado pues no es que sea el mejor de mis días. La posible llegada de Aleskey a la isla me carga con los nervios a flor de piel, hasta torpe me he sentido. Me propuse no salir de casa esos días, dedicaré el tiempo a pasarla bien en compañía de mis amigas, recordar aquellos tiempos en que la felicidad nos arropaba sin imaginar el cambio tan brutal que la vida me tendría preparado. Esa tarde, no volví a ver al hombre que me abordó en la entrada del Resort, sin embargo al llegar me embargó una sensación extraña, pues apenas bajé del auto la mente lo trajo al prime

