Tras dejar la bonita tienda colorida de pasteles, Teo tenía una sonrisa de oreja a oreja que era casi imposible de borrar de su bonito rostro alegre. Había esperado que en su entrevista le fuera bien, pero nunca esperó realmente que su nuevo jefe confesara que hasta el momento, él era el mejor postulante que había tenido. Sabía que eso no aseguraba que tenía realmente el trabajo, pero claramente elevaba las posibilidades de ser elegido. Tres días tenía que esperar para recibir una llamada, en donde le informarían si fue aceptado o no, y Teo ya sentía que esos tres días se harían eternamente largos. A diferencia de la señora White, su nuevo posible jefe era un hombre más joven, probablemente uno par de años mayor que él, y con una personalidad mucho más alegre, amigable y cómoda. Sólo bas

