El sonido de pasos resonaba en los pasillos de la biblioteca mientras Kaled y Sashad intentaban recomponerse rápidamente. Los dos se separaron con gestos apresurados, y Sashad intentó arreglar su ropa mientras Kaled se acomodaba la cremallera del pantalón. —Pasen por aquí… en el estante del fondo, tenemos una colección entera del mismo autor… —repetía la voz, esta vez más cercana. Kaled miró a Sashad con intensidad y se agachó para recoger los pedazos de la reliquia. —No hables… —murmuró Kaled, y Sashad podía reconocer que su voz aún estaba cargada de éxtasis. Ella asintió, intentando ocultar la turbación en su mirada. Se dirigieron hacia el estante mencionado, tratando de aparentar normalidad, y cuando pasaron el estante, se encontraron con el encargado de esta parte del palacio. —

