Hubo un silencio largo, tenso y denso. Sashad no pudo apartar la mirada de Kaled. Su pelo se veía algo desordenando, y vestía de negr*, su sola presencia generaba esa imponencia de siempre, pero en sus ojos, había algo más que rabia. Era como si estuviera decepcionado de ella, y algo se removió en su estómago. —No sabía que llegaban antes… —Haidar fue el primero en hablar, y Sashad pensó que el primero en descontrolarse era Kaled, pero ella estaba muy equivocada de ello. —¿Qué es esto? ¿Cuántas veces te lo tengo que decir, Haidar? —Kaled comenzó apretando las palabras, pero algo fue peor que él. Aisha se levantó con furia, ella parecía otra persona, su rostro se veía algo demacrado, como si hubiese llorado mucho hasta que llegó a ellos, y si no fuera por Haidar que se interpuso, Ai

