Aisha tomó el aire, sería débil reclamarle, no quería mostrarle sus sentimientos a nadie, y mucho menos sentirse derrotada frente a una desconocida. Esto solo era entre Kaled y ella, y no iba a rebajarse a su lugar de amante. Levantó la barbilla, se levantó y luego caminó hacia Jade. —Creo que trabajaré en unos asuntos. Estaba en el proyecto de la fundación cuando… ya sabes, perdí a mi bebé… —Jade pasó la mano por sus brazos frotándoselo. —Lo sé… si necesitas ayuda, ya sabes que estoy aquí… —Aisha asintió con una sonrisa, y Sashad podía escucharlas desde su distancia—. Gracias… —Prima Aisha… —tanto Jade como Aisha se giraron, Sashad venía hacia ellas—. Dicen que hay una biblioteca aquí, donde también hay reliquias de los reinos pasados… Jade sonrió. —Es para morirse, está en

