“Es hora, no va a ver otra oportunidad más que esta”. Sashad observó su móvil analógico y pasó un trago. La única forma de ver a Ali era ahora que Kaled estaba ausente en el palacio, y el único medio, para salir, era Haidar. “Es mejor que no se lo menciones a Amin”. Recordó la mirada de Haidar, parecía entender un poco la dinámica entre ellos, pero Sashad estaba contra reloj, y debía usar todo lo que estaba a su alcance para salir un momento del palacio. Después del almuerzo tocaron su puerta, y para cuando la abrió, Haidar estaba allí esperando con un tono serio en su rostro. —Se supone que ya voy saliendo a mi reunión. Así que puedes ir conmigo y hacer lo que tienes que hacer, pero lo prometiste… —él la señaló—. Después de esto, tú y yo hablaremos con sinceridad… Sashad asint

