Sus pulgares acariciaban lentamente las suaves mejillas, sus labios movían en perfecta sincronía con los de su acompañante. Eran besos lentos, profundos y llenos de dulzura. Besos que provocan una gran agitación en los corazones de las dos personas que seguían con sus ojos cerrados mientras se sumían en aquel dulce momento. Bajo los cálidos rayos de sol que se filtraban por el cristal sobre su cabeza y entre hermosas flores que desprendían un ligero y agradable aroma, Marcus y Pam se perdieron por un largo tiempo. Escondidos en aquel rincón, lejos de las personas que merodeaban de un lado al otro aquella residencia. Siendo la compañía del otro, lo único que necesitaban en ese momento. Solo cuando la temperatura de sus labios aumentó y la respiración se volvió pesada, ambos rompieron co

