Vancouver.

2029 Words
Marcus trataba de aparentar calma ante la mirada atenta de la joven frente a él. El silencio de la noche y el clima frío por alguna razón agregaban un toque de tensión al ambiente. Mientras observaba a la silenciosa Pam, Marcus trataba de encontrar algún tipo de emoción oculta tras aquel inexpresivo rostro. Aquello lo hacía sentirse incómodo pues de alguna manera se sentía que en aquel momento se encontraba en frente de una extraña. Esa no era la Pam de siempre, aquella que incluso estando enojada lucía tierna a causa de sus lindos pucheros y berrinches. Era alguien totalmente diferente, una persona que mantenía su mismo aspecto por fuera pero por dentro todo había sido removido y reemplazado. Aún trata de asimilar el hecho de que ahora se encontraba a mitad de la noche y frente a la residencia de los Spencer. Cuando salió de casa de sus padres enfurecido con su hermana, condujo sin rumbo, solo se quedó allí detrás del volante dirigiendo su coche a quien sabe que lugar. Observando las luces nocturnas, las personas en las calles que iban y venían, las luces traseras de los demás coches. Condujo para aplacar su enojo, sin fijarse que dirección tomaba y hacía donde su subconsciente lo dirigía. Para cuando regresó en sí, ya se encontraba en frente de la residencia Spencer. Tenía la intención de volver a tomar el volante de su coche y marcharse de allí cuando divisó la luz que provenía de aquella ventana en el segundo piso, ventana que era más que familiar para él. Fue entonces cuando su subconsciente lo volvió a traicionar. Antes de poder volver en sí ya se encontraba marcando aquel número telefónico. Ahora, teniendo a Pam de frente, se maldecía mil veces por haber hablado y por haberle pedido que fuera a su encuentro y todo debido a que aquella noche su cuerpo parecía tener vida propia y no pensaba obedecerlo. - Es casi media noche.- Pam decidió tomar la palabra ya que parecía que el que se encontraba en frente no tenía intenciones de hacerlo.- ¿Por qué me pediste que viniera? - Yo…- Titubeó, ni siquiera sabía que decir en ese momento.- Yo vine a disculparme. - ¿Una disculpa?.- Lo miró con cierta incredulidad. - Si.- Rascó su nuca.- Vine a disculparme por no haber asistido a la cena antes. - Ah ya.- Asintió. - Tenía algunas cosas que hacer pero tenía pensado… - No tienes que disculparte.- Lo interrumpió.- Yo lo entiendo. - ¿De verdad?.- Sonrió. - Si…- Dibujó media sonrisa.- Cada uno tiene responsabilidades que atender. Además no debias sentirte obligado a venir. - Pam, se que no era obligación pero… - ¿Solo eso querías decir?.- Lo interrumpió. - ¿Ah?.- Sus palabras se estancaron en su garganta. - Es tarde y este día ha sido un tanto ajetreado. Mañana debo madrugar ya que me estoy haciendo cargo de la organización de mi estudio.- Sonrió.- Así que si me disculpas, debo retirarme. Fue un gusto platicar contigo.- Se dio la vuelta y solo dio unos pasos cuando el pelinegro sostuvo su muñeca. - ¿Cómo has estado?.- Su voz era suave y sus palabras lentas. - ¿Qué?.- Se giró para verlo. - ¿Cómo has estado? Me refiero a todo este tiempo. - ¿En realidad te interesa?.- Se soltó de su agarre. - Por supuesto que me interesa. - Por favor.- Sonrió con ironía. - Si lo dices porque antes no te llamé y no me interesé en saber cómo estabas, fue debido a que estaba enojado. - ¿Enojado?.- Frunció el ceño. - Así es, enojado.- Chasqueó la lengua.- Solo por una rabieta tuya te marchaste sin importar que incluso tu familia te extrañaría. - ¿Rabieta?.- Su sonrisa se fue tiñendo de enojo. - Vamos Pam.- Sonrió.- Es obvio que fue una de tus tantas rabietas. Armaste tanto escándalo por unas simples palabras que dije en el calor del momento. ¿No lo sabías ya? Las cosas que te dije ese día… - Largo. - ¿Como?. - Largo.- Su rostro se empezó a enrojecer. - Vamos Pam. - ¡Dije largo!.- Lo empujó.- El tiempo pasa pero tu sigues siendo el mismo maldito imbécil de siempre.- Se alejó a toda prisa. - ¡Pam!.- Trató de seguirla. - ¡Besame el trasero Marcus Parker!.- Gritó mientras se alejaba. Marcus estaba un tanto desconcertado ante la actitud de Pamela Spencer, nunca pensó recibir este tipo de reacción de su parte. Había intentado aclarar las cosas, ya que se encontraba frente a ella, quería hacerle saber como se había sentido aquella vez que se marchó sin decir nada. Marcus Parker era un hombre inteligente pero cuando su corazón y su mente entraban en conflicto, se convertía en el hombre más tonto de la tierra y decia cosas que ni siquiera en el ultimo momento de soltarlas lo pensaba. Esa noche, en lugar de arreglar las cosas, Marcus sin esperarlo, solo las había empeorado. …….. - Elly, nena.- Cameron deslizó suavemente su mano por la espalda de su esposa mientras la acurrucaba entre sus brazos.- ¿No crees que se te fue la mano con tu hermano? - ¿Por qué tenías que mencionar eso justo ahora?.- Tenía sus ojos cerrados. Disfrutaba de acurrucarse entre los brazos de su esposo para sentir sus caricias y así quedarse dormida.- Vas a estropear el momento. - Es solo que para mí fuiste muy dura con él.- Suspiró.- Entiendo que esté enojada con Marc pero es un adulto, él sabe lo que hace. - ¿Por qué lo defiendes?.- Levantó su mirada encontrándose con los ojos aceituna de su esposo.- Pam es tu hermana. - Así es.- Depositó un beso en su frente.- Pero también recuerda que en algún momento de mi vida estuve en una situación similar. - Con más razón no deberías de estar de su lado.- Se incorporó sentándose sobre el regazo de su esposo.- Tu más que nadie entiendes que no está actuando correctamente. - Las personas tercas muchas veces tienden a volverse un poco…tontas.- Sonrió.- Tu hermano nunca ha querido admitir que le gusta Pam. Siempre ha encontrado mil y un pretexto para ello, solo porque le tiene miedo al compromiso. - Es un idiota.- Rodó los ojos.- Primero decía que no estaba bien ya que siempre la vio como una hermana. Luego por la diferencia de edad, aunque en ese tiempo pude entenderlo. Pam apenas cumplía sus 18 y él como el adulto de los dos tomó cartas en el asunto. - Ya sea la edad o incluso nuestras conexiones familiares, Marcus siempre encontrará una excusa para no reconocer que Pam le gusta y que solo le teme al compromiso. - ¿Qué deberíamos hacer?.- Suspiró.- No quiero que sufran. - Tú y yo no haremos nada.- Tiró de ella recostandola sobre su pecho.- Solo deja que el destino se encargue.- Sonrió.- Puedo estar seguro que de alguna manera tu hermano chocará de frente con una enorme pared y el impacto será tan fuerte que finalmente despertará su razón. …….. En la soledad de su estancia y amparado por la oscuridad, Marcus yacía tirado sobre su sofá. Sus ojos grises observaban fijamente el techo de aquel lugar mientras que su mente divagaba en un viaje hacía el pasado. Últimamente ha estado viajando muy seguido a ese lugar, transportandose al tiempo en que no todo era complicado, un tiempo donde todo era diferente, donde una chiquilla sonriente y traviesa había decidido divertirse un poco y colocó su mundo de cabezas. **Vancouver 2 años atrás** - Cam pescó un resfriado, justo ahora tiene fiebre alta pero no quiere que los demás lo sepan.- Ella hablaba en voz baja a su hermano.- Teme que si se enteran, las vacaciones terminen arruinandose.- Tiró de la camiseta del mayor.- Esto es algo que solo lo sabemos tú, la nana y yo. No dejes que mis padrinos o nuestros papás lo sepan. - ¿No sería mejor llevarlo al hospital? - La nana me ayudó a conseguir medicina así que yo me haré cargo. Él está en mi habitación. - Tu solo quieres cuidar de tu ex esposo.- Formó una mueca. - ¡Tú!.- Se agitó cuando vio a Pam aproximarse.- No le digas nada a Pam. - ¿Qué hacen?.- Pam se colgó del brazo de Marcus. - Nada.- Ella sonrió.- Solo estaba platicando con Marc. - ¿Dónde está Cam?.- La joven barrió con su mirada el lugar. - Está en su habitación.- Ella sonrió con nerviosismo.- Quería descansar, yo también iré a mi habitación a descansar. Ustedes den un paseo, la tarde es agradable.- Empujó a su hermano provocando que este chocara contra la más joven y luego se alejó. - Me las vas a pagar.- Marcus murmuró entre dientes. - Iré a hacerle compañía a Elly.- La más joven trató de seguir a la mayor. - ¿Por qué no mejor damos un paseo?.- Tiró de su brazo arrastrandola consigo. Si en aquel momento Marcus Parker hubiera tenido una idea de lo que estaba a punto de ocurrir, quizás hubiera evitado a toda costa dar aquel paseo junto a Pamela Spencer o quizás…¿No? Ambos caminaron por un rato por los alrededores de la enorme casa de veraneo de los Spencer, aquella propiedad era inmensa. Establos, jardines, un gran tramo de bosque y parte del inmenso y cristalino lago formaban conjunto de aquel lugar. Tan inmenso que cualquiera que quisiera podría perderse en busca de alguna aventura o solo para encontrar paz y nadie lo encontraría. Mientras caminaban a orillas del lago entre platicas y uno que otro regaño del mayor hacía la más joven, ambos llegaron a una de las áreas boscosas del lugar. En el instante en que Macus divisó los enormes árboles y la vasta vegetación cayó en cuenta de algo que había dejado pasar ya que se encontraba evitando el acercamiento de la atrevida Pam. La sonrisa maliciosa de la chica de pelo castaño y su mirada llena de aquella extraña llama se lo dijeron. Había sido deliberadamente conducido hacía aquel lugar. - ¿Qué es lo que pretendes Pam?.- Frunció el ceño. - ¿Crees que no me dí cuenta que solo tomaste la excusa del paseo para alejarme de Elly? ¿Acaso me vieron la cara de tonta?.- Avanzó hacía el mayor provocando que este retrocediera.- ¿Crees que no me di cuenta que algo ocultan? - No es cierto.- Siguió retrocediendo hasta que un árbol a su espalda cortó su paso.- En realidad, quería dar un paseo. - Me engañaste Marc…- Colocó su mano en el pecho del mayor y la deslizó hasta su abdomen.- Dos pueden jugar el mismo juego.- Sonrió con picardía.- Así que yo te engañé también. - No sé qué es lo que pretendes pero deberias de detenerte.- La tomó de los hombros.- No me gustan estos tipos de juegos. - ¿Y según tu cual es el juego? - Pam…- Tragó con nerviosismo.- Ya fue suficiente. - Esa noche en tu departamento, cuando fui a visitarte, me besaste. - Fue un error ¿No te lo dije ya? Incluso me disculpé y tú aceptaste. - Un error que cometiste y que dejó consecuencias.- Deslizó su mano por debajo de su camiseta y palpó su abdomen provocando que este se agitara. - Deja de jugar y comportate.- Sostuvo la mano aún debajo de su camiseta. - Ya te lo dije Marc.- Formó un puchero.- Te lo he dicho varias veces y finges no recordar…me gustas.- Ladeó su cabeza y sonrió. - Patrañas.- Rodó los ojos. - ¿Patrañas?.- Sonrió con malicia.- Bien…- Deslizó su rodilla por la entrepierna del mayor.- Veamos qué tan grandes son esas patrañas. - Pam…- Arqueó una ceja.- No olvides que soy un hombre. Este tipo de juegos… - Ya que eres un hombre…- Depositó un beso en su cuello para luego susurrarle.- Entonces dame una demostración. - ¡Con un carajo!.- La tomó de sus regordetes muslos y la elevó haciendo que esta enredara sus piernas en su cintura.- Tú lo pediste…- Su voz era profunda y decidida.- Luego no quiero quejas.
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