Marcus frotaba sus manos con impaciencia mientras esperaba a las afueras de la concurrida pastelería. Algunas veces frotaba sus brazos para disipar el frío mientras veía con inquietud hacía todos lados. Ha llegado allí una hora antes de lo pautado, la emoción que le produjo recibir aquel tan esperado mensaje lo emocionó y lo llenó de nervios. No sabía qué esperar con aquel encuentro pero algo muy dentro de él le decía que aquello saldría bien. Ni siquiera tuvo tiempo de ir a su hogar y cambiar su vestimenta, solo corrió desde su trabajo directamente a aquella pastelería, lugar donde había pautado aquel encuentro. Esa noche las calles estaban un tanto concurridas, el día de acción de gracias se acercaba por lo que las personas aprovechaban para realizar sus compras. Entre la gran cantida

