- Pensé que te ibas a olvidar de nosotros.- La señora Spencer lucía notablemente enojada.
- ¿Por qué lo dices mamá?.- Pam negó con una sonrisa en sus labios.
- No querías regresar a casa ¿Eso te parece poco?
- Porque haya querido quedarme en Filipinas no significa que me fuera a olvidar de mi familia. Eso es algo imposible.
- Preferías estar con tu tía y tus primos que conmigo.
- No es eso mamá.- Chasqueó la lengua.
- Suficiente.- El señor Spencer agitó su mano.- Deja a la niña en paz.
- Papá, te he dicho que ya no quiero que me llames niña.- Rodó los ojos.
- Lo siento, señorita Spencer.- Se acercó y depositó un beso en la frente de su hija.- Me alegra que hayas regresado.
- Y yo me alegro de volverlos a tener cerca.- Sonrió.
- Esta noche los Parker vendrán para la cena de bienvenida.- La señora Spencer se sentó junto a su esposo.
- ¿Qué?.- No pudo evitar sobresaltarse ante la noticia.- Mamá, te dije que no quería ningún tipo de fiesta.
- Solo será una reunión familiar. Son tus padrinos, es normal que quieran verte. Además Elly y Marc también vendrán.
- ¿Marcus?.- Arrugó levemente su ceño.
- Si.- La señora sonrió con emoción.- Hace un mes que finalmente se instaló. Su tienda ya está abierta.
- Mamá.- Bajó la mirada tratando de disimular su nerviosismo.- ¿No podemos postergar la cena? Estoy muy cansada.
- ¿Qué sucede Pam?.- El señor Spencer notó la inquietud en su hija.- ¿No quieres ver a tus padrinos y a los chicos?
- No es eso.- Sonrió con nerviosismo.- Solo estoy agotada.- Se levantó de su lugar.- Bueno, iré a descansar para estar repuesta para la cena.- Agilizó sus pasos alejándose de sus padres. No quería que notaran su estado.
Sabía que tarde o temprano aquel encuentro se daría entre ellos pero no pensaba que fuera tan pronto. No quería encontrarse tan rápido con Marcus, no se sentía lista para verlo a la cara y mucho menos para hablarle.
Por esa razón le había dejado en claro a su madre que quería evitar cualquier tipo de reunión o evento. No se sentía enojada con ella y en cierta manera la entendía pero lo que menos quería era que en su primer día de regreso se tuviera que ver en medio de una situación tensa o incómoda.
Habían transcurrido dos años y medio, aún así sus padres nunca se dieron por enterados sobre lo que había ocurrido entre ella y Marcus Parker. Después de todo, aquello solo fue algo fugaz y con un resultado negativo así que no vio la necesidad de hablar de ello.
Ahora en su habitación, recostada sobre su cama, observando el techo, resoplaba mientras pensaba en la inevitable reunión. Finalmente y después de mucho tiempo, volvería a encontrarse con Marcus Parker.
……..
- ¿Por qué tenías que gritarle a tu hermano? Nunca lo habías hecho.- Cameron masajeaba los hombros de su esposa.
- Era necesario hacerlo, mi hermano es muy terco.- Mantenía sus ojos cerrados disfrutando de aquel masaje.
- Se que te preocupas por él pero obligándolo a hacer las cosas no vas a conseguir nada.
- Solo quiero que hable con Pam y que de una vez por todas resuelva eso que le perturba. Mis papás ya empiezan a preocuparse al verlo tan silencioso y melancólico.
- ¿Crees que las cosas se arreglen entre ellos?
- Si te soy sincera…- Abrió sus ojos y soltó un pesado suspiro.- Lo dudo. Pam me había dicho ya que no tenía ningún interés acercarse a mi hermano.
- Viendo como Marc actúa, solo puedo pensar en mi yo del pasado.- Nunca esperé que él actuara de esa forma.
- El muy estupido sigue asegurando que Pam no le gusta, que no se atrevería a acercarse a ella de forma romántica. Entonces…¿Por qué lleva sufriendo todo este tiempo?
- Creo entenderlo.- Se alejó de su esposa para luego recostar su cuerpo del escritorio.- Creo que es por nosotros.
- ¿Como?.- Frunció levemente el ceño.
- Una vez me mencionó su temor a provocar situaciones incómodas entre nuestras familias. Ya sabes que las cosas no fueron bien mientras tu y yo estuvimos teniendo nuestras diferencias. Creo que no quiere volver a involucrar a la familia.
- Pues…- Se cruzó de brazos y se quedó viendo a la nada.- Antes pensaba que era por el tema de la edad. Ya sabes, en ese tiempo Pam apenas tenía 18 años y él seguía siendo mucho mayor que ella.
- Eso tambien.- Asintió.- No puedo culpar del todo a Marc. Mi hermana actuó un tanto infantil y actuó de forma tan intempestiva que terminó abrumandolo.
- Marc también fue un idiota.- Rodó los ojos.- El tambien le siguió el juego.
- Bueno, ya es tiempo.- Observó su reloj.- Nuestros papás deben estar reunidos ya.
- Entonces vamos.- Se levantó y tomó su mano.- Ya quiero ver a mi cuñada.
Cameron Spencer y Ella Parker llevaban una gran relación, superando cada obstáculo interpuesto en su camino y madurando juntos lograron crear un hogar armonioso y lleno de amor. Ya no eran los rivales de antes, aquellos que no podían siquiera compartir un espacio juntos, ahora eran compañeros, cómplices, amantes fieles y dedicados el uno al otro.
……..
- Mi princesa ha crecido bastante.- La señora Parker pellizcó las mejillas de Pam.
- Madrina, me dejaras sin mejillas.- Arrugó su rostro al mismo tiempo que dibujaba una sonrisa.
- No sabes la falta que nos hacías Pam.- El señor Parker sonreía al ver la interacción de su esposa y ahijada.
- Ustedes también me hicieron falta.
- Bueno.- La señora Spencer aplaudió suavemente para llamar la atención de los demás.- Solo falta que los chicos lleguen y empezamos.
- Elly y Marc se van a poner felices.- La señora Parker sonrió con emoción.
Pam quería expresar la misma emoción que aquellos que se encontraban reunidos aquella noche pero era imposible. Con el pasar de las horas, empezó a arrepentirse de su regreso.
Mientras los mayores se mantenían ocupados entablando una amena conversación, Pam se quedó junto a su segundo hermano mayor quien se encontraba emocionado contándole cada por menor en su ausencia.
Ella seguía allí, sentada junto a su hermano, con una leve sonrisa en sus labios y la mirada puesta en un punto fijo. Parecía escuchar cada cosa pero en realidad lo único que podía escuchar era el sonido de las manecillas del gran reloj antiguo resonando en lo más profundo de su oído.
Apretaba casualmente su copa tratando de disimular el temblor en sus manos y tragaba de forma incesante en un intento de disolver el nudo de su garganta. Quería dejar de mirar aquel enorme reloj a la distancia pero sus ojos parecían tener vida propia ya que siempre terminaban sobre él.
Casi deja caer su copa cuando escuchó las voces provenientes de la entrada. Sus hombros se tensaron y su postura se volvió rígida ¿Que debía hacer? ¿Cómo debía actuar? ¿Debía sonreírle o simplemente ignorarlo?
Se hacía estas preguntas mientras trataba de calmar sus nervios y de lucir lo más relajada posible. Finalmente y después de una rápida separación, estaría nuevamente frente a Marcus Parker.
- Buenas noches.- Cameron llegaba junto a su esposa quien tenía una expresión seria.
- ¡Elly!.- Pam se levantó a toda prisa y corrió hacia su cuñada.
- ¡Pam!.- La expresión en su rostro fue sustituida por una gran sonrisa.
- Mi querida cuñada.- envolvió a la mayor con sus brazos.- Te extrañé tanto.
- Yo igual.- Respondió su abrazo.
- ¿Por qué demoraron?.- El señor Spencer miró su reloj.
- Es…es que tuvimos que detenernos un momento.- Cameron sonrió al mismo tiempo que rascaba su nuca.
- ¿Sucedió algo?.- Pam observó a su hermano, divisó a sus espaldas y notó que solo ellos habían llegado.
- Es solo que…- Tragó con pesadez mientras veía a su esposa.
- ¿Y tu hermano?.- La señora Parker cuestionó a su hija.
- Marc no vendrá.- Ella habló de repente.
- ¿Como?.- La madre frunció el ceño.
- Algo surgió.- Cameron sonrió.- Se disculpó por faltar.
- Si…- Ella forzó su sonrisa.- Algo surgió.
- Es una lastima.- La señora Spencer se sintió un tanto desanimada.- Quería tener a todos mis chicos reunidos hoy.
- Otro día mamá.- Cameron se acercó a su madre y rodeó sus hombros con su brazo.- Nos reuniremos otro día.
- Bien.- El señor Spencer sonrió.- Cam tiene razón, podemos reunirnos luego todos juntos.
- De acuerdo.- La señora Spencer se animó.- Entonces ¿Tomamos algo antes de la cena? Estamos celebrando, no lo olviden.
- Yo si quiero un trago.- Cameron siguió a su madre.
- Pam…- Ella la vió con preocupación.
- Tengo muchas cosas para contarte.- Pam sonrió con emoción y se colgó del brazo de la mayor.- Vamos, también hay obsequios que debo entregarte.
Mientras se alejaba junto a su cuñada y le empezaba a platicar sobre su estadía en aquel país, Pam pensó que la ausencia de Marcus Parker aquel día era más que beneficiosa.
De esa forma podría pasar una noche tranquila sin ser abrumada por la inquietud y recuerdos del pasado. Si, era beneficiosa pero ¿Por qué sentía amargura dentro de sí?