Nos volvemos a encontrar.

2020 Words
- Por favor, cálmate. No te alteres.- El joven de pelo castaño lucía nervioso ante los gritos de la mujer. - ¿Cómo quieres que me calme si tu amigo es un completo imbécil!.- La mujer caminaba a toda prisa hacia la salida, sus tacones se encontraban en su mano y su vestido apenas estaba colocado correctamente. - ¡Marc!.- Le gritó a su amigo quien seguía con una postura calmada en su sofá mientras tomaba un trago de su Whisky.- ¿No piensas hacer nada? - Si se quiere ir, que se marche.- Habló con indiferencia. - ¡Eres un maldito!.- La mujer le lanzó uno de sus tacones.- ¡Vete al diablo! - No creo que debamos llegar hasta esto.- El castaño sonrió con nerviosismo.- No veo la razón para formar un escándalo. - Se que todo esto solo es por diversión ¿De acuerdo?.- La mujer acomodó su vestido. Su respiración era agitada y tenía una notable ira dibujada en su rostro.- Pero ese imbécil me llamó por otro nombre mientras me cogía y en lugar de disculparse solo se volvió un arrogante y me dijo que no había nada porque pedir disculpas. ¿Cree que por el simple hecho de que me haya acostado con él, soy una ramera? - Marc…- El castaño cubrió su rostro con sus manos y emitió un gruñido de frustración.- Escucha…- Respiró profundo y luego le sonrió a la chica.- Mi amigo está muy tomado, solo es eso. Te puedo asegurar que en realidad… - ¡Me importa una mierda lo que en realidad sea!.- La mujer gritó con enojo.- ¡Que se vaya al diablo!.- Tiró agresivamente de la mano de su amiga y abrió la puerta.- ¡Ambos vayanse al diablo!.- Salió a toda prisa del lugar. - ¡Carajo Marc! ¿Lo hiciste de nuevo?.- Caminó hacia donde se encontraba a su amigo.- ¿Cuántas veces ha sido ya? - Iré a dormir.- Se levantó de su asiento ignorando las palabras de su amigo. - Si, si. Ve…siempre haces lo mismo.- Se tumbó sobre el sillón resoplando y renegando de su amigo. Para el castaño este tipo de situaciones ya era casi habitual cuando se trataba de pasar una noche de diversión junto a su amigo. No era extraño que cada vez que ambos decidieran salir por unos tragos, alguna atractiva señorita se acercara a ellos o viceversa. Eran hombre solteros, sin compromiso alguno por lo que siempre que podían, aprovechaban el momento para tener una noche entretenida y llena de acción. La rutina de sus veladas siempre era la misma, algunos tragos, uno que otro coqueteo y un momento íntimo dentro la habitación de algún hotel o en el mismo departamento de su amigo. La misma rutina, siempre con el mismo resultado y el mismo cierre. Para él ya no era extraño ver a una de aquellas jóvenes salir alterada de la habitación de su amigo entre lágrimas o gritos de enojo. Había transcurrido ya un tiempo pero siempre seguía siendo lo mismo, la velada siempre se rompía debido a la actuación de su amigo. Cita tras cita en la que se encontraba involucrado Marcus Parker siempre terminaba de forma desastrosa y todo por la misma razón. Ni una sola vez una de aquellas chicas se quedó allí hasta el final de la noche, mucho menos a esperar el amanecer. Siempre salían enojadas, ofendidas y lastimadas, todo a causa de un nombre. Un nombre que repetía una y otra vez. …….. - Buenos días.- Pam caminaba a toda prisa hacia la salida. - Cariño.- Su madre la siguió.- ¿A dónde vas tan temprano? ¿No piensas desayunar? - Hoy quedé en ver las instalaciones que papá había conseguido. - Puedes hacer eso luego.- Tiró del brazo de su hija.- Vamos a desayunar. - No mamá.- Se desprendió de su agarre.- Necesito movilizar las cosas cuanto antes. He aplazado bastante este proyecto así que quiero encargarme de ello pronto. - Mi niña se ha vuelto una mujer trabajadora.- Picó las mejillas de su hija.- ¿Dónde está mi niña despreocupada de antes? - Tu niña despreocupada ya creció.- Sonrió.- Por cierto, una vez que termine con los asuntos de las instalaciones me voy a reunir con algunas amigas. Iremos de compras y daremos un paseo ¿Está bien? - Que te vaya bien cariño.- La envolvió entre sus brazos. La señora Spencer despedía a su hija con una gran sonrisa, la observó marcharse y mientras observaba su espalda, llegaron a su mente algunos pensamientos. Aunque habían transcurrido 2 años, no podía creer el cambio que esta había dado. Si bien le alegraba saber que la más pequeña de sus hijos había madurado finalmente, no podía dejar de tener la sensación de que algo andaba mal. Aquella ya no era su Pam traviesa y alegre, la Pam explosiva que podía llenar incluso un estadio de fútbol con su ruidosa risa. Su pequeña había cambiado, era como si su aura y energía habían sido absorbidas dejando solo una mínima parte de aquella esencia. Lo había venido notando desde hace tiempo, incluso en aquel tiempo en Filipinas, su hija no era la misma. La chica que solía salir de fiestas hasta que sus pies se hincharan de tanto bailar, había decidido llevar una vida tranquila en aquel lugar. Incluso se dedicó a perfeccionar sus conocimientos en diseño y confección de vestuarios. Trabajando día y noche como si quisiera mantener su mente ocupada para no pensar en nada más. No importaba las veces que le preguntara, su pequeña con una radiante sonrisa le decía que se encontraba bien pero una madre conoce a la perfección a sus hijos. Aunque su sonrisa era enorme y sus palabras eran seguras, lo podía ver en sus ojos, algo había ocurrido. La señora Spencer se encontraba preocupada por su pequeña pero nada podía hacer si esta se mantenía hermética ante ella. ……… - ¿Podrías dejar de verme por lo menos un segundo?.- Marcus colocó los documentos que sostenía sobre la mesa.- Siento como si tu mirada estuviera a punto de formar un agujero en mi rostro. - No puedo creer que actúes como si nada luego de lo que pasó anoche.- El castaño frunció el ceño.- ¿Acaso lo olvidaste? - ¿Qué quieres?.- Suspiró.- ¿Quieres que llore? - No pensé que fueras tan patán.- Negó. - Sé que cometí un error ¿De acuerdo? Pero la actitud de esa chica me hizo enojar. Ni siquiera me dejó hablar y empezó a gritar exigiendo una explicación.- Sonrió con ironia.- ¿Explicación? Acabamos de conocernos esa noche, ni siquiera sabía si tenía novia o esposa pero formó tal alboroto solo porque…- Hizo una pausa. - Solo porque llamaste a otra mientras estabas teniendo sexo con ella.- Sonrió con indignación.- Amigo, no importa que sea una aventura de una noche, eso hace que cualquiera se sienta como la mierda. - Suficiente.- Se levantó de su asiento y se dirigió a la salida.- No pienso seguir hablando contigo. - Siempre es lo mismo, vamos viejo. Soy tu amigo, puedes hablar conmigo ¿Quién es esa chica que te tiene de esa forma? - Nadie.- Apresuró sus pasos. - Nadie.- Asintió.- Entonces no entiendo. Si no es nadie ¿Por qué siempre terminas llamando su nombre cuando…? - Suficiente.- Se detuvo y colocó su mano en el pecho de su amigo.- No quiero tener una discusión contigo ¿De acuerdo? No quiero que nos enemistemos así que deja de meterte en mis asuntos. - Yo solo quiero ayudarte. - Lo sé…pero este es un asunto mío y solo mío.- Se giró y comenzó a caminar. - ¿A dónde vas? - Voy por un café y un poco de aire fresco. - Voy contigo.- Corrió tras el pelinegro. Aunque Marcus consideraba un gran amigo al castaño, incluso su confidente, había cosas que prefería mantenerlas para él. El tema sobre Pamela Spencer era algo que no solía tocar, no le gustaba hablar sobre ello, en especial porque las pocas veces que lo hizo terminó siendo regañado por su actuar. Sabía que había fallado en algún punto y que quizás merecía tales regaños pero también quería que así como simpatizaban con la joven Spencer, alguien lo hiciera con él. Quería que alguien le dijera que a pesar de su actuación, no era el villano de la historia pero al parecer eso nunca ocurriría por lo que decidió no hablar más sobre el tema. Solo sus padres, hermana y su cuñado sabían lo que había ocurrido entre él y Pamela en el pasado. Nadie más sabía quién era esta chica que rondaba en la cabeza de Marcus Parker y cuyo nombre siempre afloraba de forma inconsciente y en momentos menos esperados. ………. Las alegres y chillonas risas del animado grupo de chicas que se encontraba sentada en la parte exterior del café, se podían escuchar incluso a una larga distancia. Esa tarde, el grupo de amigas se reencontraron luego de un largo tiempo de separación. Todas hablando al unísono, con voces enérgicas y chillidos de alegría. - No sabes cuanta falta nos hiciste Pam.- Una de las jóvenes sostuvo la mano de su amiga.- Todo cambió desde que te fuiste. - Así es Pam, siempre has sido el alma del grupo.- Formó un puchero.- No entiendo el porqué decidiste abandonarnos. - En verdad lamento haberlas dejado.- Pam sonrió.- Pero necesitaba un poco de tiempo lejos. Además me ayudó para perfeccionar mis habilidades de diseño. - Estamos felices de que ya vas a incursionar en el diseño. Cuando lances tu línea de ropa quiero ser la primera en utilizarla. - ¡Yo también!.- Una de las jóvenes habló con entusiasmo. - ¡Yo por igual!. - Pueden estar segura que con el primer lanzamiento de mi línea, todas ustedes tendrán una prenda exclusiva de obsequio.- Pam se levantó de su asiento.- Iré un momento al baño. Aunque no había sido del todo sincera con sus amigas, algunas de las cosas que les había dicho eran reales. Aquel escape a Filipinas no sólo le había servido como un método para alejarse y sanar las heridas de su corazón sino que también había sido ventajoso para mejorar sus habilidades en diseño. Mientras estuvo allí se dedicó a aprender mucho más y mejorar sus técnicas. A pesar de tener el corazón lastimado, Pam no se había olvidado del propósito más importante en su vida, el diseño de ropa. Decidió emplear su tiempo en estudiar y crear ideas, tanto para mejorar como para mantener su mente ocupada. Este fue uno de los métodos más eficaces para no pensar en Marcus Parker y sus hirientes palabras. Nunca habló de lo que había sucedido entre ellos, siempre que su cuñada o hermano decidían tocar el tema ella los frenaba. No quería que nadie interfiriera en aquel asunto, mucho menos que opinaran. 2 años atrás había decidido dar por acabado aquello y poner fin a su corta historia con Marcus Parker, una historia que para ella no tenía un futuro. - Ya dejame en paz.- Marcus tiró de su brazo para romper el agarre de su amigo. - Vamos Marc. Comprame algunos panecillos. - Tienes tu propio dinero ¿Que eres? ¿Mi novia? No voy a estar cumpliendo todos tus caprichos. Ya te compré un café así que tú compras lo demás.- Empujó la puerta con tanta fuerza que terminó provocando que la joven que se encontraba tras ella se tambaleara hacia atras.- ¡Lo siento!.- Se agitó.- En verdad lo sien… En el momento en que sus ojos se clavaron en el rostro de la joven frente a él, toda la sangre de su rostro desapareció. Sus grandes y grises ojos casi salen de sus órbitas y la mano que sostenía la puerta tembló. Se había ocultado y había evitado aquel encuentro pero el destino se había empeñado en que en algún momento se encontrarían de frente. - ¿Marcus?.- Pam retrocedió ante la sorpresa. - ¿Pam? “Es inevitable ir contra el destino, sobre todo cuando este ya está diseñado desde nuestros nacimientos.”
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD