- ¿Tú?.- La joven sonrió sorprendida al ver a la persona que se encontraba en el umbral de su puerta. - ¿Vengo en mal momento?.- Marcus mostró una avergonzada sonrisa. - Para nada.- Se hizo a un lado invitandolo a pasar.- Solo me sorprendió verte aquí, pensé que no regresarías. - Para serte sincero, caminé por una hora hasta que finalmente mis pies me trajeron hasta aquí. - ¿Sucede algo?.- Lo vio con preocupación.- Te notó un tanto decaído. - Te mentiría si no fuera así.- Volvió a sonreír. - ¿Quieres sentarte? Ya hice de cenar pero si apeteces puedo preparar algo para tí. - No…- Suspiró.- ¿Sabes qué? Ni siquiera debería estar aquí.- Peinó su pelo hacía atras.- Es solo que de repente recordé el momento agradable que tuvimos al platicar y cuando me di cuenta ya me encontraba frente a

