RENZO VOLKOV Sentada comiendo fruta en completo silencio está Angela. Su mirada se levanta por segundos. Me mira y luego continúa con su plato. Los moretones en su rostro me recuerdan la mierda por la que pasó hace poco. Es mi culpa. La abandoné. No estuve para ella. Y por mi culpa su vida estuvo en peligro. Pico la fruta de mi plato aguantando las ganas de matar al hijo de perra que Lewis tiene sacándole información. -He llegado a la conclusión de que no me gusta el melón- Angela es la primera en hablar. Me mira frunciendo el ceño. -a veces es dulce. Otras veces simple- pincha uno y me lo extiende. -prueba- llevo la fruta a mi boca. Lo encuentro dulce. -simple- miento. Asiente enseguida. -lo ves. Está simple- pincha otro y vuelve a extender su tenedor. De cerca veo con mayor

