NINA RIVAS -No creí que fueras a llamarme Nina. Cuando te vi aquella noche parecías no conocerme- Aitana Mendoza. Ahora lo recuerdo. Hija de Leandro Mendoza, amigo de la familia de hace muchos años. Una víbora capaz de venderle el alma al diablo si así lo desea. No creí encontrármela aquí. -tenia mucho tiempo sin verte. Quise saber las buenas nuevas- me cruzo de piernas colocando la espalda recta recordando toda la etiqueta que fui obligada a aprender de pequeña. -El tiempo pasa volando. Ya no eres ese patito feo- se burla. -claro. Como olvidarlo. Ahora ya he crecido y no he tenido que someterme a cirugías costosas para embellecerme- sonrío inocentemente. La cara se le descuadra y la felicidad abandona su rostro. -claro- bebe de su taza. -como te decía. No supe de ti luego

