NINA RIVAS Mi rostro está bañado en sudor. Las piernas me tiemblan y la punzada en mi vientre no se va. De pie frente al espejo y desnuda. Soy presa del éxtasis. Las dudas asaltan mi cabeza. No sé qué vamos hacer, la incertidumbre me mata, pero soy recompensada con un beso casto que recibo del hombre del que estoy enamorada. Renzo se posa detrás de mí tocando mis pecho y mirando nuestro reflejo. Se ve tan grande y yo tan pequeña. Diminuta. Como una pulga. El se ve como un depredador a punto de consumir su presa. -mira que bonita eres Malysh- su voz se ha vuelto más gruesa mandando un choque eléctrico a mi sistema. Pasa las yemas por los picos duros logrando que mi entrepierna se moje más. -Eres mía Angela. Solo mía- Besa mi mejilla. Un golpe se instala en mi pecho al no escuchar m

