Gabriella Estaba de pie frente a la galería, con el estómago hecho un nudo de nervios. Mi vestido de cóctel se ajustaba perfectamente a mi figura, y el frío de la noche acariciaba mis brazos y hombros desnudos. Me había recogido el cabello en un elegante moño. —Vas a estar genial —dijo Jackson, acercándose por detrás. —Dios mío —dije, girándome hacia él—. ¿Y si lo odian? —No lo harán —respondió—. Les va a encantar. Sacudí las manos, tratando de liberarme de los nervios. Jackson había estado apoyándome desde el momento en que conseguí la exposición. Me había ayudado con Luke, llevándoselo muchas veces o pasando tiempo con él en el estudio durante los últimos meses mientras terminaba una pintura tras otra con la misma temática para la exposición. El título de la muestra era La vida en c

