Rina —Creo que deberíamos decirle a Aria que somos pareja —declara Brecken justo cuando doy un mordisco a mi sándwich cubano, haciéndome atragantar con un trozo de pepinillo que ahora está atorado en mi garganta. —¿Estás bien? Le hago una seña obscena mientras doy un trago apresurado de agua. Solo él consigue hacerme atragantar así. Brecken continúa mirándome, pacientemente impaciente. Finalmente, el trozo pasa y lo trago, fulminándolo con la mirada. —¿Desde cuándo somos pareja? Pone los ojos en blanco. Quizá con razón, pero aun así. Hablamos de hacer “esto”, sea lo que sea que técnicamente signifique “esto”, pero yo más o menos, quizá, no realmente, lo consideré un rollo pasajero. Al menos ahí es donde obligo a mi mente a quedarse. Y antes de que empieces a poner los ojos en blanc

