Melanie —¡Qué pedazo de mierda! —exclama Aria, recostándose en su asiento y cruzando los brazos sobre el pecho, con un ceño fruncido que desfigura su hermoso rostro. —¿Quieres que lo haga matar? Estoy segura de que Wes podría hacerlo y hacerlo parecer un accidente. —Pfft —resopla Hadley, acomodándose el cabello cobrizo detrás de las orejas—. Olvídate de Wes. Tenemos tres profesionales de la salud aquí en esta mesa y una artista. Podríamos matarlo nosotras mismas. —Casado —murmura Rina por quinta vez al menos. Ha estado negando con la cabeza incrédula, aún fijándose en ese detalle nada despreciable. Asiento miserablemente. —Casado. Es decir, no estaba soltero como decía. Es decir, yo era la otra mujer, la amante. —Exhalo con dolor, sorbiendo mi café que no es lo suficientemente fuert

