JACKSON Pero con Luke, estaba empezando a ver el mundo de otra forma. Luke preguntaba por todo a nuestro alrededor. Quería saber por qué el cielo era azul, cómo podían volar los pájaros, y por qué los aviones no tenían que aletear. Quería saber cómo se hacían las hamburguesas cuando las comimos, cómo las papas rizadas se volvían rizadas, y si de verdad el kétchup tenía tomates, porque los colores no eran iguales. Igual que su madre artista, notaba las pequeñas diferencias entre los dos tonos de rojo. Hablaba y preguntaba, y el tiempo pasaba más rápido de lo que imaginaba. Después de la tienda de juguetes, el parque de diversiones y el almuerzo, ya me estaba quedando sin ideas sobre qué hacer. Habíamos recorrido la ciudad y no escatimé en gastos, pero él empezaba a quedarse callado y se

