Keny Cielos, este tipo. Lo abrazo, enterrando mi cabeza en su pecho. Es el tipo de hombre del que una mujer se enamora. —No te merezco, Javier. Realmente me asombras. Puede que, de hecho, te ame en este momento. —Me separo con una sonrisa que él devuelve de inmediato. Sus nudillos rozan mi mejilla, sus ojos devoran los míos antes de bajar a mis labios. Permanecen allí, y con cada segundo que pasa, mi corazón late más rápido. No quiero que me bese, no quiero, pero tampoco puedo apartarme. Finalmente, despeja la garganta. —Ve a acomodarte al spa, te están esperando. Yo subiré tu bolso a la habitación —me pongo de puntillas y presiono mis labios contra los suyos. Es rápido. Nada más que un beso ligero. Porque un beso en la mejilla no sería suficiente. No es un beso real. Más bien como los

