Javier Tommy se detiene frente a nosotros, mirando directamente a Katie y esperando pacientemente una presentación que ya no quiero hacer. —Katie, este es Tommy Madigan —le digo antes de mirar a Tommy—. Tommy, ella es Keny —enfatizo su nombre. Tommy extiende la mano y ella coloca la suya en la de él. —Un placer —dice con tono sedoso, y en lugar de estrecharle la mano, besa el dorso. Idiota. Katie no cae en el juego. —Igualmente. —Retira su mano con suavidad—. Gracias por la habitación; es muy bonita. —El placer es mío —ronronea, dando un pequeño paso hacia su espacio personal—. Podría haberte ofrecido quedarte en mi apartamento. Es enorme y casi nunca tengo con quién compartirlo… Pongo los ojos en blanco. —…pero Javier —dice, señalándome con el pulgar— insistió en el hotel —lo dic

