Melanie ¿Conoces esa porquería de las películas o telenovelas en la que la gente despierta de un coma o sale de una cirugía con el cabello perfecto y no parecen como si los hubiera atropellado un camión o, no sé, apuñalado en la espalda, mientras sienten un millón de veces peor? Sí, eso es una mentira. Porque no puedo moverme. De verdad, no puedo. Me sigo diciendo que mueva la mano o abra los ojos y no puedo hacerlo. Es como si un peso me sujetara. Esta pesadez, y aunque suena todo sexy cuando lees la serie de Cincuenta Sombras, en la vida real no lo es tanto. Porque no escucho conversaciones significativas que pueda catalogar para después. No escucho a Dorian llorando por nuestro bebé inexistente. Escucho, bip. Bip. Bip. Supongo que es mi ritmo cardíaco y, desde la perspectiva de en

