Brecken Si yo fuera el tipo de hombre que hace bailes felices cuando llega el viernes, estaría haciendo uno ahora mismo. Ha sido una semana. Una muy larga. Una semana larguísima que te chupa la vida. Y como es viernes y mañana no tengo que levantarme a ninguna hora en específico, mi plan para esta noche es pedir comida para llevar, ponerme el pijama, abrir una botella de vino caro —posiblemente bourbon, porque sí— y ver alguna película de acción o de mafia que sea brutal. ¿Vida de soltero jugador y fiestero, dices? Exacto. Pero suena muchísimo mejor que salir a intentar ligar con una mujer por la que no siento absolutamente nada. Una mujer que, sin duda, sería una completa decepción para mí porque no es Rina. Ha pasado una semana desde que ella y yo desayunamos juntos y salió corriendo

