Dorian La levanto del mostrador, envolviéndola alrededor de mí mientras la cargo escaleras arriba. Mi mente es un remolino de veneno tóxico. De intención asesina. Algo que no quiero que ella vea. ¿Qué tan difícil sería encontrar a ese imbécil y matarlo? Nada difícil. Conozco el apellido de Melanie. Demonios, apuesto a que podría llamar a su hermano y él me lo diría. Apuesto a que estaría más que dispuesto. La simple verdad es que no necesito matarlo físicamente para destruirlo. Solo harán falta unas cuantas llamadas. Algo de dinero. Fácil. Simple. Hecho. Y de pronto, todo se siente claro. —Todavía estás sangrando, Dorian. Mierda. Aflojo el puño. —Necesito vendarte eso correctamente antes de que te dé celulitis. Pongo los ojos en blanco ante mi adorable enfermera. —No voy a tener c

