Brecken Me siento como un niño en un día de nieve. Porque eso es exactamente lo que es. Solo que esto es muchísimo mejor que cualquier día de nieve en la historia de los días de nieve. El trabajo está cancelado. Los mercados, por supuesto, no han cerrado, pero nosotros sí. Nadie tiene electricidad. Nadie tiene internet, a menos que esté usando datos móviles, pero nadie puede cargar sus teléfonos o dispositivos. La ciudad está, en la práctica, paralizada. Hace dos meses, esto me habría enfurecido como pocas cosas. Amo mi trabajo. Bueno, lo amaba. Ahora temo despertar por la mañana. Temo ir a la oficina. Me estremezco cada vez que Rich pasa frente a mi despacho o viene a hablar conmigo. No ha dicho nada que indique que sabe que robé información de su computadora. La subí a la mía de inm

