Brecken El estridente sonido de mi alarma me saca de golpe de una de las mejores noches de sueño que he tenido en semanas. Rina gime, moviéndose a mi lado y dándose la vuelta mientras la apago. Mis labios encuentran el hueco de su cuello y aspiro profundamente el aroma de su cabello rubio que me hace cosquillas en la cara. Voy a tener que esperar hasta el viernes por la noche para volver a verla, y no tengo la menor idea de cómo voy a lograrlo ahora que ya la he tenido. Estas últimas tres noches con ella… Se ve tan hermosa así, durmiendo en paz. La observo un segundo más antes de salir de la cama en silencio, ducharme, vestirme y prepararme para ir a trabajar. Apenas son las cinco y media, pero quiero llegar temprano a la oficina, aunque no quiera dejarla. —Tengo que irme —susurro con

