Claire Lo miro con una pequeña mueca burlona asomando a mis labios. —¿Notaste eso, eh? Él me mira rápidamente antes de volver a la carretera. Sus manos están en las diez y diez, su espalda recta, y me doy cuenta de que no está del todo cómodo al volante. No es que condujera mucho en Nueva York, así que lo entiendo. —Soy abogado, Claire. Lo noto todo. —Cierto —digo, tomando nota mental de eso—. Bueno, trabaja para el gobierno, así que supongo que así es como sabe cosas que preferiría que no supiera. No he hablado con él desde que me gradué de la universidad hace unos años. Pero la verdad es que él y yo nunca estuvimos unidos y nunca lo vi mucho. —Si no te ha visto en tanto tiempo, ¿cómo sabe que te acuestas con cualquiera? Suelto una carcajada, un sonido ruidoso que podría sonar un to

