Ivy —Todos los indicios clínicos apuntan a una apendicitis —les digo a los padres de la niña de ocho años que yace en la camilla del servicio de urgencias con un aspecto miserable. Pobre pequeña—. Me gustaría solicitar una tomografía computarizada para confirmarlo y ver qué tan avanzada está. Dependiendo de cuán inflamado esté el apéndice, quizá podamos tratarla con antibióticos y evitar la cirugía. —¿Eso es seguro? —pregunta su madre, visiblemente agotada. No puedo culparla; son las siete y media de la mañana y llevan aquí las últimas tres horas. —Lo es, pero como dije, depende del grado de avance. Por lo que puedo apreciar según su historia clínica y el examen físico, la inflamación es considerable. Tiene dolor abdominal generalizado y presenta dolor a la descompresión en el cuadrante

