Rina No puedo decidir si estoy feliz de haber venido hoy o no. Estar cerca de Brecken me deja nada menos que culpable y conflictuada. Especialmente cuando Aria está justo aquí y yo le estoy ocultando tanto. —Sabes, realmente deberías dejarme pintar un mural en tu pared —murmura Aria, sus dedos cubiertos de pintura tocando su barbilla—. Aria, como siempre, está cubierta de pintura. La chica es un desastre. Cómo logró quedar en tal estado es un misterio para mí. El resto de nosotros tenemos alguna salpicadura aquí o allá, pero nada como esta chica. —¿Un mural? —repite Brecken, frunciendo el ceño mientras mira la pared en cuestión. —Sí. Algo lindo. Como un conejito saltando por el bosque con Bambi. Brecken hace un sonido de resoplido por la garganta. Aria se gira hacia él, cejas fruncid

