Javier A medida que las luces del Strip de Las Vegas se acercan cada vez más, más temo que Keny vaya a enfadarse conmigo. No se impresiona con el dinero. Lo entiendo. De hecho, lo respeto muchísimo, pero aun así quiero tratarla como a una maldita princesa. Así que hice algo que nunca había hecho antes. Le pedí a mi asistente personal, Claire, que hiciera docenas de reservaciones, y no solo aquí en Las Vegas, sino para el resto de nuestro viaje. Claire es realmente buena en ese tipo de cosas, y le dio una emoción enfermiza que yo se lo pidiera. Sigo sosteniendo la mano de Keny mientras conducimos por Las Vegas Boulevard rumbo al Four Seasons. Ella me deja hacerlo, y cualquier cosa que me deje hacer, pienso aprovecharla. Como besarla. Planeo besarla constantemente. No tengo idea de cuá

