Aunque a Tristán le habría encantado seguir durmiendo, la verdad, al omega le era algo difícil de hacer cuando su cabeza estaba intentando matarlo del puro dolor. Tristán no tenía que ser un adivino, para saber que estaba sufriendo de los efectos secundarios por haber utilizado su poder, otra vez. Su escasa fuerza e insistente dolor de cabeza se lo advertían, pero a diferencia de otras ocasiones, el lobo omega se sentía mucho más cansado que nada. Tal vez era debido a que estuvo soportando por mucho tiempo las malas emociones de Silvia, o por haber utilizado su tanto con su compañera, como luego con el otro alfa, Meyer, quien tercamente lo había sostenido a la fuerza. Ugh, prácticamente aún podía sentir el amargo sabor en su paladar al recordar como dicho alfa, había sentido tanto plac

