—Ya me conoces linda...— miré de perfil a Caleb, tal vez el destino me estaba jugando una broma, con un suspiro llevé la vista a otro lugar que no fuera él, el mirador era impresionante; la ciudad se veía tan pequeña desde ese punto. —No, no te conozco— solté con una risa. —Me siento una estúpida al estar sentada a tu lado sin conocerte— terminé. —tienes razón... si yo fuera tú, también tendría miedo— susurró sin mirarme, el sujeto estaba más que concentrado en el paisaje. —miedo... yo nunca dije que tenía miedo— espeté. —Foster— suspiró. —me impresiona que no lo tengas cariño— giré a verlo, el tipo era misterioso, oscuro sin ningún gramo de humor. —Me has dejado traerte aquí, un lugar solitario— siguió sin verme. —y lo más gracioso es que... no sabes que de tan solo estar a mi lado p

