—¡¡Bienvenida a casa!!— Grité al igual que todos a mi alrededor, las lágrimas de mi hermana decoraron su débil rostro haciéndola ver más inocente. —Gracias— sollozó de inmediato causando que mi madre la abrazara, la casa estaba repleta de personas que estimaban a la chica. Sin muchas ganas me dirigí a la cocina donde estaban listos algunos bocadillos, miré como chicas entraban detrás de mí. —Patt podrías llevarte esa— pedí a lo que esta tomó la bandeja y salió sin decir una palabra. —Su habitación ya está lista, la he limpiado toda de arriba a abajo— sonreí a Nelly la cual no me había dejado de ayudar. —Gracias, te lo recompensaré lo prometo— respondí, toda la mañana habíamos limpiado la casa para la bienvenida de Luisa. —Aquí estás— la voz del doctor me hizo girar, vestido completa

