CAPÍTULO TREINTA

2192 Words

ABIGAIL   Escucho unos golpes suaves en la puerta y de inmediato sé que es mi madre, pero no quiero abrirle porque sé que empezará a hacerme miles de preguntas cuando me vea llorando, y en este momento solo quiero estar sola, pero por supuesto que eso no es algo que vaya a funcionar con mi madre, pues ella es probablemente la persona más decidida e insistente en el mundo y cuando quiere algo lo consigue, así que ella no se iba a conformar con mi silencio y simplemente siguió insistiendo con sus toques en la puerta, los cuales cada vez parecían más urgentes.   Así que decido tomarme mi dulce tiempo en abrir la puerta, primero voy al baño y lavo mi rostro con agua fría para tratar de bajar un poco la hinchazón que ya es más que evidente en mis ojos, mejillas y labios, parezco una ciruela

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