La sangre de Yoongi hervía del enojo, pero nadie lo notaba. Ni siquiera Hoseok, quien lo había visto un par de veces, ni siquiera la chica con la que iba, quien por la cercanía que mantenía, era posible sentir lo caliente de la piel de Yoongi. Sunmi no había volteado a verlo, ni una jodida vez. Yoongi estaba por explotar.
No esperaba que Sunmi hiciera una escena de celos o que incluso le reclamara en privado, lejos de la fiesta, pero por lo menos esperaba, no, quiero, un mínimo de atención por parte de ella, que hasta el momento no había obtenido. Ciertamente la chica que lo acompañaba le agradaba y su meta principal no era atacar a Sunmi, pero por lo menos quería ver reacción en ella aunque el objetivo sea el contrario a causarle celos.
Quería probar que podía superar a Sunmi rápido, esa era la verdad.
Y al parecer Sunmi lo sabía, pero no le importaba. Eso malditamente hería a Yoongi.
Mas por el hecho que Sunmi estaba más concentrada y pasando el rato con ese moreno que Yoongi sabía que lo conocía pero no recordaba porqué. Quería alejarlo de ella, pero Sunmi parecía feliz, parecía disfrutar de la diversión realmente. Habían estado conversando, sentados en el césped, riendo y llamando la atención de varios por la química que tenían, después fueron a bailar, al parecer, pues habían estado más que todo bromeando, además entraban a la casa por tragos y volvían para seguir el festejo.
— Wow, wow ¡algo se está quemando aquí!— Jini y Jimin aparecieron, Yoongi miró a la castaña pues ella era la que había hablado y la primera que había notado su rabieta silenciosa.
Yoongi miró a su alrededor, era el único presente en la mesa y nunca se dio cuenta cuando se quedó solo.
— ¿Quién es ese idiota que está con Sunmi?
Jinyoung lo miró enojada.
— ¡No lo llames "idiota", Yoongi! Su nombre es Namjoon y es mi amigo.— Dijo autoritaria, Yoongi rodó los ojos y bufó. Como si me importara.
— ¿Qué hace con ella?— Preguntó con más seriedad, la pareja miró tras su espalda y presenció a esos dos caminando por allí, sonriendo divertidos. Jini sonrió por ambos.
— Están pasando el rato juntos.— Jimin dijo obvio.— Sunmi ha hecho un nuevo amigo, se está divirtiendo con él y está en todo su maldito derecho.— Sonrió finalmente.— Tal como tú con esa chica que trajiste.
— Ya entendí, Park.
Y no dijo nada más, pues él quería mantener su faceta de -mírenme, la voy a superar y estoy por hacerlo-, ni siquiera sus amigos podían saber que estaba muriendo de celos, envidia y que en ese momento deseaba ser Namjoon.
Tienes que alejarla, no seas débil. Se recordó. Ella tiene que saber que la he superado, entonces me superará también. Si no es que Sunmi ya lo había superado.
Yoongi, Jimin y Jinyoung permanecieron sentados en la mesa, la pareja en sus asuntos, Yoongi usaba el celular, miraba a todos partes pero a la vez espiaba a Sunmi. ¿En serio no me nota? Sus manos estaban empuñadas bajo la mesa. Entonces sintió la mirada de alguien sobre él, obviamente no era Sunmi, era Jini.
— Gi, tranquilízate.— Casi río y dio palmaditas en su espalda.
— No estoy haciendo nada. No me importa en realidad.— Fingió desinterés.— Lo de hace rato fue sólo curiosidad.
— Sí claro y yo nací ayer. Como sea...
— ¿Qué?
— No debes de preocuparte por Namjoon.— Dijo y sonrió levemente, sintiendo un poco de pena, pero Yoongi no sabía si por él o Namjoon.
— ¿A qué te refieres?— Preguntó Yoongi. ¿Es gay? Descartó la idea rápido, el chico no parecía uno, pero bueno, las apariencias engañan después de todo.
— El corazón de Namjoon ya tiene dueña.
Yoongi miró de nuevo a Sunmi y Namjoon, charlaban con un grupo de personas. Ya tiene dueña. El pelinegro se taladraba la cabeza con la información que le había dicho Jinyoung, así que se tranquilizó un poco y analizó mejor aquella situación. Namjoon no la miraba con ojos brillosos o hacía todo por estar pegado a Sunmi, de hecho, la miraba mucho, pero era sólo para concentrarse cuando ella hablaba. No es una amenaza.
— Yoongi,— Su acompañante, Hara llegó. Ellos eran amigos desde antes, aunque habían perdido el contacto.— ¿vamos a bailar?
— Sabes que no me gusta.— Recordó Yoongi, sonriendo ladino.
Hara bufó, fue a sentarse a su regazó y esta vez suspiró.
— Esta fue la razón por la que dejamos de vernos.— Dijo divertida.— Aunque es divertido lo que viene después de la fiesta, ¿no es así?
El pelinegro incrementó su sonrisa y asintió.
Bien, ellos no eran exactamente amigos. Eran compañeros de fiesta y después terminaban en la cama, fuera de eso ni se dirigían la palabra. Ambos eran de Daegu y es por eso que a Yoongi le agradaba Hara. Y la razón por la que ellos dejaron de frecuentarse no fue por el hecho que Yoongi no bailara, sino que conoció a esa pelinegra rebelde y a la velocidad de la luz, opacó a todas a su alrededor.
Sunmi siempre sería la mejor según Yoongi.
— Claro.
Obviamente Yoongi nunca fue a bailar, pero Hara tampoco lo hizo. Prefirieron quedarse en la mesa y revivir recuerdos del pasado. El pelinegro comenzaba sentirse abrumado con todo alrededor; la música estaba más alta, había más gente y Hara no dejaba de hablar. Necesitaba aire fresco.
— ¿Qué pasa?
— Tengo que ir por algo al auto.— Informó él, mientras la quitaba delicadamente de él y se ponía de pie.— Puedes ir a bailar si tanto lo deseas, linda.
— Eso haré, aburrido.
Yoongi hizo un ademán con la cabeza y empezó a caminar en dirección a la puerta. Entró a la casa, no había nadie en la sala y comedor, tranquilo cruzó toda la primera planta y salió por la puerta principal. Afuera tampoco había nadie, sólo los autos que llenaban la acera, todo el descontrol estaba en el interior de la casa de los Kim, aquí sólo había tranquilidad, justo lo que Yoongi necesitaba.
Siguió por el sendero hasta llegar a la acera y posteriormente dirigirse a su auto.
Abrió la cajuela y la dejó en alto mientras él rebuscaba algo en su mochila. No le gustaba dejar sus pertenencias en los asientos del auto, por lo que siempre dejaba mochilas, herramientas y equipo en la cajuela. Finalmente encontró el paquete de cigarros que había comprado hace cuatro meses y aún tenía la mitad de producto; Yoongi fumaba, pero era extraño en él. Máximo fumaba dos cigarrillos al mes.
Golpeó la cajetilla contra su palma para comprimir el tabaco, sacó uno del empaque y lo siguiente que hizo fue tirarlo de nuevo a su mochila. Aún con la cajuela abierta, se recargó en el cofre del auto que estaba estacionado tras el suyo y subió los pies a la defensa del Charger. Encendió el cigarro y dio la primera y larga calada.
Por fin.
Sintió tranquilidad al aspirar el humo, así que dio otra más. Dejó caer el residuo de lo ya quemada y miró al cielo, la música se escuchaba lejana, el olor a tabaco era agradable y Yoongi supo que esto era lo que necesitaba.
Un respiro.
*
Sunmi frotaba sus muslos y miraba cada dos segundos a la puerta del patio. Yoongi se había ido hace rato, pero no exactamente de la fiesta. Su chica sigue aquí. Miró a la castaña bailar con todos los demás. Hoseok nunca se despidió de él. Recordó, pues eso era costumbre entre ellos, además Hoseok estaba con ella en esos momentos. Y no he escuchado el Charger, ¿dónde estará?
El miedo y desesperación por saber si Yoongi estaba inyectándose o inhalando algo en ese momento la tenía con los vellos de punta. Quería salir de ahí e ir a buscarlo.
— ¡Está bien!— Hoseok gritó sobre la voz de todos.— Hora de jugar.— Sonrió con malicia, viendo a cada una de las personas que formaba el círculo: él, Jungha, Hyeji, Jungkook, Namjoon, Ryumi, Kangmin y finalmente Sunmi.
Cada quien tenía su trago frente a ellos y la palma de su mano alzada.
— Hay que empezar con algo fácil.— Suplicó Hyeji, sus mejillas rosadas y esta vez no por sus típicos sonrojos. Como estaba en la comodidad de su casa, había decidido sobrepasar sus límites del alcohol.
— ¿A qué te refieres con fácil, linda?— Se burló el pelinegro.— Sabes, yo empiezo y haré una pregunta para que no bebas más.
— Eso no se valeeee
Todos rieron por el berrinche de la menor, Jungkook la rodeó por los hombros y la abrazo, entonces asintió en dirección a Hoseok para que él empezara ya.
— Yo nunca nunca... He tenido sexo.
La mayoría bufó y rodó los ojos, como si Hoseok hubiera dicho "los pájaros vuelan". Todos tomaron sus vasos, dieron un trago y cuando se dieron cuenta que Hyeji había hecho lo mismo, no sólo eso, había dando un largo trago, todos se volvieron locos.
— ¡Hyeji!— Gritaron unos.
— ¡Jungkook!— Bramaron otros.
Sunmi probablemente hubiera gritado "ustedes chiquillos pervertidos, en serio..." pero se mantuvo callada en todo el drama, ni siquiera le sorprendió aquella confesión indirecta. En su cabeza sólo estaba ¿dónde mierda está Yoongi?
Dio un gran suspiro y lentamente se puso de pie. Los ojos de todos en ella.
— ¿Adónde vas?— Jungha le preguntó.
— Mmm... Al baño.— Dijo con sin estar completamente convencida. Su amiga la miró confundida.
— No vas a ningún lado, tu culo está jugando en este momento.— Sentenció Hoseok.
— Jueguen sin mí.— Insistió.— Volveré después.— Dijo y sin más se dio media vuelta y fue directo a la casa.
Adentro habían cuatro personas solamente y era gente que iba a la cocina o salía del baño. Estaban de pasada mientras Sunmi inició una búsqueda por todo el lugar, se metió por pasillos, a la cocina e incluso fue a la segunda planta. Nada de nada. Intentaba se sigilosa aunque nadie la estuviera observando o fuera una amenaza.
Bajaba por las escaleras cuando las luces de un auto se filtraron por las ventanas de la sala principal. Sunmi fue de curiosa, apartó sólo un poco la tela, lo suficiente para ver el exterior. Era un Elantra y de éste bajaban tres personas. Ya eran las 2 AM y ellos apenas llegaban, okay... Entonces su mirada se desplazó a la izquierda, dejando a aquellas personas en el olvido y sintió como el aire volvía a sus pulmones. Yoongi estaba en su auto, fumando.
¿Hierba?
Observó mejor y Sunmi descartó la m*******a, claramente ese no era un cigarro de hierba. Las personas estaban a punto de entrar y en todo ese momento en el cual estuvieron gritando, Yoongi no se dignó a voltear. Así que Sunmi aprovechó y justo cuando el grupo entró a la casa, ella salió y corrió a los arbustos, escondiéndose tras ellos.
Planeaba quedarse ahí y ver lo que hacía Yoongi a través de las ramas. Si él sólo está fumando, está bien... Pero sí hace otra cosa... Apretó sus puños y negó con la cabeza. Abrazó sus piernas y descansó la barbilla sobre sus rodillas, podía ver a Yoongi en partes debido a las ramas, pero estaba bien.
*
Yoongi dio una calada más. Es hora de entrar, o tal vez de largarme. Pero no quería hacer ninguna de las dos; quería quedarse ahí y disfrutar de la presencia de Sunmi. Hace un rato, había sentido la presencia de alguien y no tardó en averiguar que era Sunmi. Ella jodidamente está escondida tras un arbusto. Sonrió divertido y negó con la cabeza.
Sunmi de verdad estaba preocupada por él, no les sorprendía, pero lo reconfortaba demasiado. No sólo eso, se sentía un hijo de puta por hacerla creer que él realmente se drogaba, pues no la quería estresada y que eso afectara en la escuela.
No la merezco. Sonrió una vez más.
Dejó caer lo que quedaba de su cigarrillo y pisó el filtro, apagándose por completo. Saltó de nuevo a la acera y se inclinó, adentrándose al cofre y haciendo como que buscaba algo en su mochila. Se quedó así más de lo esperado.
— ¡Oye tú!— Gritó la voz que quería escuchar. Ahí está. Se incorporó y miró a Sunmi dirigirse a la calzada con largos y firmes pasos.
Aunque quería sonreír, Yoongi mantuvo su semblante serio y después la miró con disgusto.
— ¿Qué quieres?— Dijo con desdén el pelinegro.— ¿No te basta con espiarme?
— ¿Qué hacías?— Preguntó ella sin siquiera estremecerse porque Yoongi la había notado y como él no contestó, lo empujó, haciendo que Gi choque contra el auto vecino y se inclinó a la cajuela.— ¿Qué buscabas?
Yoongi se quedó serio otra vez y la observó buscar en su mochila. No le molestaba, a pesar de estar separados, Yoongi tenía confianza infinita en ella. Una linda vista de su trasero lo iluminaba pero no se dejó caer. Estiró su brazo y tomó una de las muñecas de Sunmi, haciendo que ella parara de golpe por el escalofrío que causó aquel tacto.
La giró de un movimiento, ahora teniéndola frente a él. Con el otro brazo agarró la cajuela y la cerró de golpe, Sunmi saltando del susto, pero Yoongi la inmovilizó pegándola al metal. Él cada vez más cerca.
— No hay nada ahí.— Su voz salió áspera pero a la vez desafiante.— Nada que te importe, en realidad.
— Lo único que vi fue la cajetilla y al parecer no te has metido nada.— Lo inspeccionó, ignorándolo una vez más.— Estoy tranquila esta noche entonces.
Por más que Yoongi le hablara, ella lo ignoraría, tal como él ignoró los mensajes que Sunmi había envíado. No necesitaba decirle nada, sólo quería asegurarse que estuviera limpio.
— Bebiste mucho tequila, no quieras darme un jodido diagnóstico estando ebria.
Sunmi apretó los labios y empuñó sus manos. Este cabrón. Sólo se había tomado dos palomas y el trago del Yo Nunca, no era la suficiente cantidad para afectarla, no estoy jodidamente ebria.
— He terminado aquí, me voy.— Tenía planeado darse la vuelta y volver dentro, pero si hacía eso, chocaría con el cuerpo de Yoongi, pues casi la tenía acorralada y no quería.
Pero a Yoongi le importó una mierda, pues eliminó la distancia entre ellos y pegó sus cuerpos. Sunmi se quedó paralizada y cuando iba a saltar fuera, Yoongi se separó muy poco, sólo para mirarla a los ojos con una mirada seca, Sunmi tragó cuando él inclinó su cabeza y lentamente se acercaba. ¿Va a besarme? ¿El maldito piensa besarme?
No.
Justo cuando estaba milímetros de su cara, Yoongi corrió el rostro, teniéndo ahora como presa su oreja. Sunmi batalló en respirar al sentir el aliento de Yoongi chocar con su oreja y parte sensible del cuello.
— Deja de meterte donde jodidamente no te llaman.
Se dio media vuelta, las manos en sus bolsillos y como era típico de Min Yoongi, con aquellos aires de que nada le importaba, volvió a la fiesta, dejando a Sunmi sola.