El tiempo había pasado demasiado rápido… y, al mismo tiempo, demasiado lento. En tres semanas, Alina se había adaptado a la mansión Brown de una forma que a Damien no le gustaba admitir. Dante, siempre tan reservado, había bajado sus defensas frente a ella. Ahora le hablaba con naturalidad, la buscaba cuando necesitaba algo y, en más de una ocasión, se dormía con la cabeza en su regazo mientras veían alguna película infantil. Damien lo sabía porque la observaba. Siempre lo hacía. En esas tres semanas, también había notado cómo Alina se había acercado más a Hades. El lobo n***o, enorme e intimidante, ahora la seguía como una sombra. Damien nunca había visto a Hades actuar así con nadie más. Solo con él. Claro que el animal no era el único al que Alina tenía enredado. Damien lo sabía. Lo

