Mansión Brown Damien no dudó ni un segundo en cargar a Alina en sus brazos luego de escuchar su respuesta. Su agarre era fuerte, posesivo, sin darle oportunidad de protestar o resistirse. Alina sintió el calor de su cuerpo traspasar su piel mientras él avanzaba por los pasillos con pasos firmes y controlados. Llevaba solo sus pantalones, mientras ella estaba desnuda por completo. Cada músculo de su torso, cada respiración pesada que sentía contra su mejilla, era un recordatorio de que ese hombre podía hacer con ella lo que quisiera. Y ella lo permitiría. No había palabras entre ellos, solo una tensión abrasadora. Los dos sabían a dónde los estaba llevando esto, y ninguno parecía dispuesto a detenerlo. Damien empujó la puerta de la habitación de Alina y la llevó directo a la cama, dejánd

