—Entren y aseguren la puerta —les ordenó Caroline a ambos. Moises ingresó al despacho, y apenas lo hizo Gael fue el que se encargó de colocar el pasador de la puerta. —Siéntate —le pidió su madre a Moises apenas él se detuvo a un lado del escritorio. Moises se sentó en una de las sillas al frente del escritorio, mientras que Gael lo hizo en el sofá, a distancia de ellos dos. —¿Qué sucede? —inquirió Moises—. ¿Cuál es el misterio? —preguntó dirigiendole una mirada a su madre y luego a Gael. —Tenemos un gran problema —inició Caroline con una expresión dramática en su rostro al tiempo que tomó asiento en su sillón. —Ajá, eso es lo que estoy entendiendo, pero que es lo que te mantiene con ese estado de preocupación —pidió serio—, díganme —la instó Moises con preocupación. Caroline no le

