La expresión que presentó el rostro de Álvaro en ese momento era sinceramente indescifrable. ¿Confundido, triste, decepcionado, desconcertado o, en realidad, indiferente? No sabía pero, claramente, no estaba muy afectado por la noticia de que no quería a Harry. —¿De verdad que no lo quieres?— cuestionó ahora perplejo mirándome a través de sus lentes. Negué con la cabeza. —No. Me humilló por demasiado tiempo, no le hallo caso a siquiera tenerle afecto—respondí rencorosa. Me sonrió débilmente, una manera la cual sólo Álvaro lograba hacer ver perfecta en una situación así. —Quizás esté arrepentido— me dijo, dándome más posibilidades. —O quizás sólo quiere jugar más conmigo— contraataqué, dejándolo boquiabierto, teniendo ganas de decir algo pero sin ser capaz. Se limitó a asentir con la ca

